No duermo, tengo insomnio. ¿Qué puedo hacer?

La dificultad para dormir y descansar adecuadamente durante la noche es el resultado de un elevado grado de ansiedad. Estas preocupaciones aparecen en nuestra mente como pensamientos que nos desvelan porque en lugar de conciliar el sueño,  nos torturamos con ideas (que generalmente nos hacen daño) o planes para la mañana siguiente.

Lo mejor sería que busquemos conscientemente otro momento durante el día para nuestras reflexiones, planes, preparativos, etc. Lo que suceda o no suceda durante el día, no lo resolveremos durante la noche ¿cierto? Así que la próxima vez que quieras descansar ¡relájate! y concéntrate sin mucho esfuerzo en cosas agradables, o imaginando algún lugar que te produzca una sensación de tranquilidad.

La persona ansiosa puede torturarse fácilmente con la idea de que si no duerme tendrá dificultades para estar despejada al día siguiente y se atormenta ante el hecho de que se aproxima la hora del despertar. Si esto te sucede, respira tranquila y profundamente y considera que si uno tiene que dormir unas pocas horas, es mejor aceptarlo y descansar aunque sea físicamente. No por mucho empeñarse, quejarse y desesperarse vas a pasar una mejor noche y si te mantienes en calma es más probable que te quedes dormid@ sin darte cuenta.

Tal vez estarás pensando que ya lo has intentado todo pero que no logras “apagar” tu  mente. Fíjate que se trata de ideas solamente, tal vez es una sola idea sobre la que das vueltas y vueltas todo el tiempo. En ese caso te recomiendo que con toda tranquilidad, te imagines que tomas esa idea de tu cabeza, como si fuera un objeto y que la guardas en una cajita o en algún lugar que a tí te parezca adecuado,  de donde la idea, (o todas las ideas que lleguen) no podrá salir hasta la mañana siguiente cuando sea mejor tiempo de pensar en ella. Si no funciona, no te angusties, regresa al paso anterior.

Date cuenta de que la misma anticipación o temor de que no podremos dormir bien puede causar que durmamos mal (del mismo modo que el temor a que nos asalten en un callejón oscuro produce que no paseemos tranquilos por ese lugar).

Recuerda que dormirse es algo pasivo y no algo que se consigue poniendo mucho esfuerzo y voluntad y menos que provoquemos con el látigo de la frase “¡Tengo que dormir!”. En realidad, el mejor remedio para conseguir que venga el sueño, es no hacer nada, ni siquiera pensar en ello, simplemente viviendo el día lo mejor posible (para que las emociones negativas no nos pidan consuelos de última hora), y acabar bien la noche con actividades neutrales (ni demasiado emocionantes ni demasiado desagradables).

Finalmente, puede ser que tengas bien claro el origen de tu angustia, o que no tengas ni la menor idea de dónde proviene, lo cierto es que la dificultad para dormir no es más que un foco rojo en tu vida que te indica que algo no está del todo bien y que necesita ser resuelto.

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