¿LIEBRE O TORTUGA? ¿COMO LOGRAS LO QUE TE PROPONES?

Seguramente has escuchado aquella fábula de la Liebre y la Tortuga,  donde estos dos animalitos se disponen a participar en una competencia. El ganador sería aquel que llegara primero a la meta. Como era de suponerse la mayoría de los espectadores apostaron a que la liebre llegaba primero.  Desgraciadamente la liebre se confió de su velocidad natural y perdió mucho tiempo en el camino parándose y distrayéndose constantemente. La tortuga sabía que su arma era la constancia.  Se concentró en la meta con disciplina y sin distracciones.  Caminó a paso lento pero seguro y para sorpresa de todos, la tortuga ganó la carrera.

Al igual que en este cuento, nosotros tenemos muchas metas que lograr en nuestras vidas.  Ahora mismo comienza un año nuevo y tal vez tú tengas algunos propósitos que te gustaría cumplir.  Iniciar un año nos brinda la oportunidad de hacer cambios, que transformen positivamente nuestras vidas y las de nuestras personas más queridas, además dentro de nosotros hay una sensación de que es necesario hacer algo diferente y nos sentimos motivados.  Pero como a muchos nos pasa, nos ponemos grandes metas y unas semanas después las hemos olvidado, o abandonamos aquello que nos habíamos prometido cumplir (dejándonos con un sentimiento de culpa o frustración ¿a poco no?)

La pregunta es: ¿Cómo haces para lograr tus objetivos, cualesquiera que sean? ¿Te pareces a la liebre?  ¿Tienes capacidades y todo lo necesario para ganar, pero te distraes fácilmente con otras cosas o personas, o te desanimas a mitad de camino cuando la cosa se empieza a poner difícil?

Todos necesitamos hacer cambios en nuestras vidas: Aumentar la Autoestima, Reconciliarnos con alguna persona, Hacer ejercicio, Comer más sano, Ser más pacientes, Reencontrarnos con Dios, Mejorar la relación con un hijo o con la pareja, Superar una adicción, Aprender algo nuevo, Tener un mejor trabajo, Ganarle a la Depresión, etc.

Para lograrlo debemos ser más como la tortuga, y no porque sea lenta (la velocidad depende de cada quién y de sus circunstancias), sino porque es CONSTANTE.  Los pasos pequeños acumulados son iguales a los pasos grandes.

Hoy te invito a que te pongas UNA meta, solo una. Elije un propósito en el cual trabajarás durante el año, que sea realista y que sabes que es necesaria para avanzar en tu vida y hacer espacio para las cosas buenas.

Si sientes que no puedes sol@, busca personas a tu alrededor que conozcan tu propósito y que estén dispuestas a  apoyarte cuando llegue el desánimo, o las distracciones.

Recuerda “La gota abre la piedra no por su fuerza, sino por su constancia”.  Si no puedes dar pasos grandes, muévete a pasos pequeños pero camina constantemente, concentrad@ en el objetivo.

¿Ya pensaste? ¿Ya elegiste? Tómate tu tiempo, es importante que te motives, que escojas algo para cambiar, y que pienses cuáles son los siguientes pasos concretos para dirigirte hacia esa meta. No digo que vaya a ser fácil, pero sin duda el resultado merece la pena.

 

Yajaira Barrera

Hipnoterapeuta Clínica y Médica

 

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